CAMPAÑA 2008
La cuarta campaña tuvo como principal objetivo la realización de varios sondeos en Tall Qabr Abu al-‘Atiq, un yacimiento situado en la orilla izquierda del Medio Éufrates sirio, en la entrada de la garganta de Halabiya, en Deir ez-Zor (Siria). Este tell está formado por una colina principal (situada en el extremo occidental), una especie de pequeña acrópolis, y una gran “ciudad baja”, de plano muy irregular debido a la erosión y a la adaptación a la topografía de la terraza sobre la que se construyó la ciudad, que tiene un excelente control visual sobre el acceso a la garganta. En realidad, el asentamiento de Tall Qabr Abu al-‘Atiq se construyó sobre una terraza cuaternaria, que está junto a un antiguo meandro, hoy abandonado por el Éufrates.
Los trabajos consistieron en la realización de tres sondeos: el primero ubicado en la cumbre de la colina principal del yacimiento (sondeo A) y, a 120 metros de distancia, otros dos en el sector de la “ciudad baja” (sondeos B y C). El objetivo de esta planificación de excavación, concebido a partir de los trabajos de prospección de las últimas campañas, era doble: 1) confirmar una ocupación medioasiria en la colina; y 2) certificar la existencia de un establecimiento del Bronce Antiguo en la “ciudad baja”.
Sondeo en la parte alta del tell (sondeo A)
El sondeo (7 por 3 m) se situó en el límite occidental de la cumbre de la colina. Los trabajos realizados permitieron constatar que esta parte del tell estuvo ocupada y fue utilizada durante dos períodos totalmente diferentes: época islámica y Bronce Reciente. No se descarta una ocupación del Bronce Antiguo, a corroborar en próximas campañas.
La última utilización de la colina de Tall Qabr Abu al-‘Atiq fue la de un cementerio de rito islámico en una época difícil de precisar, pero seguramente antigua. Se trata de ocho tumbas en fosa simple, donde se depositó el difunto de manera lateral, con una orientación oeste-este, y la cara mirando hacia el sur. Las tumbas estaban indicadas por la presencia de una serie de piedras situadas sobre la fosa funeraria.
Las fosas de estas tumbas se excavaron sobre un nivel arqueológico más antiguo que debe datarse a finales del II milenio a.C. Este nivel estaba constituido por los restos de un edificio derrumbado, del que se sacó a la luz una parte pequeña. Los vestigios arquitectónicos exhumados (dos muros de adobe, un suelo de tierra batida y una puerta) delimitan parte de una sala de un edificio de naturaleza desconocida por el momento. De esta sala, de dimensiones desconocidas, denominada número I, se excavó una superficie de 6,59 m2. El suelo estaba cubierto por un nivel formado por tierra con elementos arquitectónicos, adobes y de restos de la techumbre (impresiones con rastros de esteras), endurecidos por la acción de fuego que destruyó el edificio. Se pudo observar también las huellas dejadas por el fuego en la superficie de los muros, en forma de adobes enrojecidos.
Esta destrucción violenta es igualmente observable por el hecho de que todas las vasijas de cerámica quedaron aplastadas in situ cuando se produjo el hundimiento del edificio. Por esta razón, se encontró en la sala I un conjunto de cerámicas totalmente coherente para obtener una datación precisa sobre el final de este edificio en la época del Bronce Reciente II. Este repertorio estaba formado por una tipología diversa: grandes jarras de almacenamiento, pequeñas vasos, ollas, pequeñas jarras, etc.
Sondeos en la “ciudad baja” (sondeos B y C)
Los trabajos de prospección de las campañas 2005-2007, y en particular la cerámica recogida en superficie de manera sistemática, pusieron de relieve que la ciudad baja de Tall Qabr Abu al-‘Atiq ha estado ocupada en la Antigüedad principalmente, si no exclusivamente, en la época del Bronce Antiguo. En estas campañas de prospección, se identificaron, siempre en superficie, las huellas de muros de adobe así como otros de grandes piedras de basalto, que dibujan parcialmente el plano de antiguos edificios.
Para confirmar estos indicios, se estableció un sondeo en la “ciudad baja” (llamado sondeo B, de 4 por 7 m), sobre los restos visibles de varios muros de adobe pertenecientes a un edificio situado a aproximadamente 60 metros al este del pie de la colina principal del tell. Este sondeo perseguía, por una parte, comprobar en extensión los límites y la datación del edificio, y por otra parte, poner de relieve las distintas fases de ocupación de la llamada “ciudad baja”.
Los trabajos realizados permitieron sacar a la luz los muros septentrional, occidental y meridional de una sala cuadrangular (denominada sala I), así como una puerta (número 1) en el muro meridional. El suelo de la sala, así como el interior de los muros que la conforman, estaba enlucido con mortero de yeso. Con el fin de completar el plano de la sala I, se decidió abrir un nuevo sondeo hacia el este (sondeo C), de 5 metros de largo. Entre ambos sondeos se reservó un testigo de un metro de ancho. Esta operación puso en evidencia una nueva sala (denominada sala II) delimitada por cuatro muros de adobe y un suelo que presenta las mismas características que el de la sala contigua, al igual que el enlucido interior de las paredes.
Finalmente, se decidió retirar el testigo que separaba los sondeos B y C, ya que ocultaba el muro de adobe que separaba las dos salas (I y II), así como la puerta que debería comunicarlas. La excavación del testigo se hizo siguiendo los distintos niveles, con el fin de poner de relieve la relación estratigráfica entre las dos salas. Así, bajo un nivel de tierra suelta se identificó finalmente la existencia de una puerta (número 2), que tenían 60 cm de ancho.
En el sector septentrional de la sala II, se exhumó una pequeña estructura con forma de receptáculo rectangular de función indeterminada. Este pequeño espacio está definido por un muro meridional de adobe de 10 cm de grosor, construido en dirección oeste-este, y por tres muros de la propia sala. Es importante observar que en una segunda fase, este receptáculo transformado en un rebanco mediante una nueva hilada de adobe construida contra el muro septentrional de la sala.
Los trabajos en la zona exterior al muro septentrional de las salas I y II permitieron documentar un nivel formado por tierra de color gris, con cenizas, y mezclada con cantos de río de pequeño tamaño. Se trata con toda probabilidad de un espacio exterior abierto, posiblemente de una calle, que delimitaba por el norte el edificio en cuestión. La realización de un pequeño sondeo en el ángulo noroeste puso de relieve el acondicionamiento de la posible calle por medio de una capa formada por piedras de basalto de tamaño medio.
La zona exterior al muro occidental de la sala I fue elegida para realizar un sondeo estratigráfico, es decir, para poner de relieve las distintas fases de ocupación de la “ciudad baja” del tell. Aquí se procedió a limpiar el muro y a excavar junto a su base para encontrar la cimentación, que está constituida por dos hiladas de piedra de mediano tamaño de basalto, yeso y caliza de forma irregular. Se constató la ausencia de una trinchera de fundación, ya que las piedras de los cimientos se colocaron directamente sobre el suelo virgen o geológico, un conglomerado de piedras y yeso que forma la terraza sobre la que está construido el asentamiento.
En resumen, los trabajos realizados en los sondeos B y C en la ciudad baja han puesto en evidencia dos alineaciones de muros de orientación oeste-este y tres de orientaciones norte-sur, hechos en adobe y de un metro de anchura; estos muros delimitan dos salas completas: la sala I casi cuadrada (3,20 x 3,05 m), y la sala II rectangular (3,13 x 1,90 m), cerrada al norte por una especie de receptáculo de 1 m de largo. Las dos salas están comunicadas entre si por una puerta de 0,60 m de ancho; la sala I da acceso a través de otra puerta a otra parte del edificio, situado al sur, aún por excavar. Los vestigios materiales encontrados en ambas salas no permiten por el momento definir la naturaleza del edificio al que pertenecen. Las dimensiones de este edificio, que se prolonga hacia el este y el sur de las salas I y II, deberán definirse en las próximas campañas. En cambio, creemos haber definido el límite septentrional del edificio, ya que en la zona exterior al muro septentrional se ha identificado lo que parece ser una calle. Por último, los cimientos de los muros están formados por dos hiladas de piedras de basalto, yeso y caliza unidas con tierra y colocadas directamente sobre la terraza geológica.
A juzgar por los datos obtenidos, la “ciudad baja” de Tall Qabr Abu al-‘Atiq conoció solamente una fase de ocupación, que ha sufrido una erosión muy fuerte. En efecto, el suelo virgen se encuentra, en el mejor de los casos, a 1,50 m de la superficie del tell en la zona estudiada. La cerámica está representada por un centenar de fragmentos y, más importante, por dos vasos encontrados directamente sobre el suelo de la sala I. Estos ejemplares, así como los fragmentos, conforman un conjunto homogéneo con paralelos en la fase final de la ciudad I de Mari.
Los resultados de la prospección realizada por nuestro proyecto entre 2005 y 2007 pusieron de manifiesto que la región de la garganta de Halabiya fue ocupada y controlada por el hombre en distintas fases históricas desde el final del V milenio a.C. Las fases definidas por la prospección son: período Obeid, período Uruk Medio-Reciente, Dinastías Arcaicas II, período Shakkanakku, dinastía Lim, período medioasirio, época romano-bizantina y período islámico, en resumen cinco milenios aproximadamente de historia.
Esta continuidad del hábitat muestra bien la importancia geopolítica y económica de la región prospectada. Tall Qabr Abu al-‘Atiq, situado en orilla izquierda, participa también de la misma importancia estratégica y, en consecuencia, histórica de la región del garganta. Por su posición geográfica, cerca de un antiguo meandro del Éufrates y de la entrada de la garganta, este asentamiento nos parece un lugar clave para estudiar los procesos de control del territorio entre principios del III y el final del II milenio a.C. en el valle del medio Éufrates.
Los sondeos realizados en la campaña de 2008 han confirmado el valor histórico del lugar. Por una parte, el sondeo A ha permitido sacar a la luz una parte de un edificio destruido por un incendio, cuyo hundimiento aplastó sobre el suelo un lote de vasos y jarras de cerámica. El estudio de este conjunto permite afirmar que se trata de la típica “cerámica administrativa medioasiria”, un tipo de producción de cerámica estandarizado bajo control imperial asirio. La similitud tipológica con la fase I de Tall Shaih Hamad, en el valle del Habur, nos permiten datar la colección de Tall Qabr Abu al-‘Atiq en la fase inicial del período Asirio Medio I, es decir, entre 1300 y 1250 a.C. (reinados de Salamanasar I y Tukulti-Ninurta I).
Por lo que se refiere a los sondeos B y C, los trabajos efectuados han permitido exhumar dos salas de un edificio, donde la cerámica encontrada sobre el suelo presenta paralelos con formas típicas de la fase final de la ciudad I de Mari, es decir, datan del Dinástico Antiguo II-IIIa en Mesopotamia (2600-2450 a.C.).
A modo de conclusión general, se puede afirmar que estamos ante un yacimiento de un valor histórico excepcional, para estudiar, por una parte, la política territorial de los reyes asirios en el siglo XIII a.C. y, por otra parte, el nacimiento de la ciudad y la vida urbana en los prolegómenos de la denominada “segunda revolución urbana” en el valle del medio Éufrates sirio.
El período Asirio Medio se conoce bien en Siria gracias a las excavaciones realizadas en los valles del Balih y del Habur. Sin embargo, la presencia de los asirios en el valle del medio Éufrates sirio se conocía solamente por la necrópolis medioasiria, que había ocupado las ruinas del palacio de Zimri-Lim, y por el sector excavado parcialmente en el chantier E de Mari.
Tall Qabr Abu al-‘Atiq es un yacimiento clave para conocer el modelo de hábitat de un establecimiento asirio (posiblemente sea una mansión fortificada o dunnum) del siglo XIII a.C. en el valle del Éufrates, en un período de gran complejidad en la región por la presencia de otras potencias políticas: al sur, los kasitas, cerca de la región de Mari, y al norte, los hititas, en la zona del lago al-Asad.
Equipo 2008
Dr. Juan-Luis Montero, director español
Lic. Shaker al-Shbib, director sirio
Dr. Ignacio Márquez, epigrafista
Dr. Francisco Caramelo, historiador
Lic. Yarub Al-Abdalha, arqueólogo
Lic. Rima Zawawi, arqueóloga
Lic. Ana García, dibujante
Dipl. Ana Bermejo, topógrafa
Dipl. Jon Uranga, topógrafo
Lic. Sergio Cerra, arquitecto
Dipl. Eloy Taboada, fotógrafo |