CAMPAÑA 2005
La prospección se ha concentrado en la garganta de Khanuqa siguiendo un modelo de muestreo selectivo. El trabajo tenía como objetivo localizar el límite septentrional del reino sirio-mesopotámico de Mari en la época de la Edad del Bronce. Contrariamente a lo que la mayor parte de los investigadores piensan, nuestra hipótesis propone que este límite debía buscarse en la zona de Halabiya, es decir, en una frontera natural. La garganta de Khanuqa era un buen candidato, dada su posición estratégica en el valle del Éufrates.
El objetivo principal es el de identificar yacimientos arqueológicos en esta zona fechados entre 2900 y 1760 a.C. (fechas de existencia de la ciudad de Mari), entre los que se podría encontrar la ciudad mariota (aún no localizada) de Dur-Yahdun-Lim. En el marco de esta investigación, se han realizado los siguientes trabajos:
En la ribera izquierda, se han identificado, visitado y prospectado los yacimientos de: Tall Qabr Abu al-‘Atiq, Zalabiya, canal de Semiramis y Tall Abu Fahd. Y en la ribera derecha: Tall Qsubi y Tall at-Tibni.
Tall Qabr Abu al-‘Atiq
Trabajos realizados: prospección de superficie, recogida de cerámica y realización de plano topográfico.
Resultados: contrariamente a lo que J. Lauffray había observado, datando el yacimiento en el período islámico, la ocupación principal del tell corresponde al Bronce Antiguo.
Zalabiya
Trabajos realizados: prospección de superficie y recogida de cerámica.
Resultados: los fragmentos de cerámica confirman, en apariencia, que no hay restos anteriores a la época bizantina.
Tall Abu Fahd
Trabajos realizados: prospección de superficie, recogida de cerámica, realización de plano topográfico y dibujo parcial de los restos de muralla. La muralla, construida con bloques de basalto, conserva gran parte de su perímetro y tiene un ancho de 3 m. Entre los restos, destaca un torreón rectangular (18 x 10 m) en el extremo noreste del tell. La altura conservada es de 2.50 m.
Resultados: según J. Lauffray, el yacimiento estuvo ocupado en época romana e islámica. Sin embargo, la cerámica recogida demuestra una ocupación anterior, esto es, del Bronce Medio.
Tall Qsubi
Trabajos realizados: prospección de superficie, recogida de cerámica, realización de plano topográfico y dibujo de un perfil estratigráfico. El yacimiento, utilizado actualmente como cementerio, se encuentra enfrente de Tall Qabr. En la cima del tell se observa los restos de edificios en roca basáltica, que según K. Kohlmeyer pertenecen a un antiguo caravansarail de época otomana.
Resultados: Los fragmentos cerámicos recogidos demuestran una ocupación de época islámica (abatida) y del Bronce Antiguo.
Tall at-Tibni
Trabajos realizados: prospección de superficie y recogida de cerámica. El yacimiento está ocupado actualmente en su práctica totalidad por tumbas recientes.
Resultados: la ocupación principal del tell corresponde probablemente a época clásica, pero hay también restos destacables del Bronce Medio.
Canal de Semíramis
Trabajos realizados: prospección de superficie.
Resultados: el canal de navegación (llamado Semíramis por Isidoro de Charax) ha podido ser identificado desde su inicio (diques de piedra), aguas abajo de Zalabiya, así como a lo largo de aproximadamente 1 km. El canal presenta un ancho en su inicio de 35 m que se reduce progresivamente hasta los 19 m. También ha sido identificado a la altura de Tall as-Sin y cerca de Mazlum parcialmente a lo largo de 1 km. El ancho varía en esta zona entre 16 y 20 m.
Tall as-Sin
La primera campaña de trabajo de campo tuvo lugar entre junio y julio de 2005, con una doble tarea: en primer lugar, la realización de una prospección de superficie en el límite norte del proyecto (garganta de Khanuqa) y, en segundo lugar, a petición de la Dirección General de Antigüedades y Museos de Siria, el estudio de la ciudad y necrópolis bizantinas de Tall as-Sin, en la parte sur.
El yacimiento
Tall as-Sin o “Colina del Diente” es un yacimiento arqueológico situado en la ribera izquierda del Éufrates, 10 km al Sureste de Deir ez-Zor. El asentamiento, que tiene una superficie de unas 25 hectáreas, está organizado en tres partes bien diferenciadas. En el extremo suroeste se encuentra la colina principal, desde donde se extiende una ciudad baja en forma de pentágono irregular y delimitada por un recinto amurallado de adobe por el norte, noreste y este. Sin embargo, por el sur y oeste la muralla ha desaparecido por la agresiva acción de la erosión. El sistema defensivo se completaba con un foso excavado en la roca. Extramuros se encuentra la gran necrópolis de la ciudad, que se expande hacia el norte y noreste.
Se desconoce, por el momento, el nombre antiguo del asentamiento de Tall as-Sin. Sabemos, sin embargo, que estaba situado en la provincia de Osrhoena, al Este del Éufrates, y a una veintena de kilómetros de Circesium, sede episcopal desde 325 d.C. (hoy Busaira, en la confluencia del Éufrates con el Habur). El gran tamaño del yacimiento (25 hectáreas), así como su carácter fortificado (una muralla de adobe de 3.40 m de altura conservada y foso) y su estructura urbana hacen pensar que se trata de una antigua polis. Tall as-Sin podría ser uno de los lugares afectados por la política del emperador Justiniano, que desde su ascensión al trono en 527 d.C. inició una amplia reforma de la organización militar de Oriente. Para ello, promovió importantes trabajos para fortificar las ciudades de las provincias de Mesopotamia, Osrhoena y Eufratesia. Poco después, el valle del Medio Éufrates se convertiría en una zona de paso para los ejércitos bizantinos y persas sasánidas. La ciudad que hoy yace bajo la colina de as-Sin debe interpretarse dentro de este contexto histórico de cambio que va del siglo VI d.C. a la llegada del Islam.
La primera mención de Tall as-Sin en la bibliografía moderna se fecha en 1911. En ella, Sarre y Herzfeld definen el yacimiento como un castrum de planta rectangular perteneciente a la época romano-bizantina. En 1978, un equipo de prehistoriadores holandeses realizó un pequeño sondeo arqueológico en la ladera suroeste del tell, donde se pudo documentar la existencia de varios niveles correspondientes al período neolítico precerámico (PPNB reciente). Monchambert (2003) asegura en una reciente publicación haber encontrado en la superficie del tell una serie de fragmentos de cerámica que podrían pertenecer a la época helenística, aunque considera que no es un argumento sólido para hablar de una ocupación de esta época.
En las prospecciones que hemos realizado sobre la superficie del tell recogimos unos pocos fragmentos de cerámica con esmalte verde de posible adscripción a época parta (s. II a.C.). Sin embargo, el sondeo llevado a cabo por nuestro equipo en la cima de la colina principal del yacimiento, en la campaña de 2005, ha confirmado que Tall es-Sin fue un importante asentamiento de época bizantina establecido, al menos en parte, sobre una aldea neolítica.
Trabajos topográficos
Los topógrafos del equipo han situado más de una docena de estaciones y tomado miles de puntos topográficos para elaborar un plano preciso y detallado del yacimiento a escala 1:2000.
Estudio de la necrópolis
Las primeras excavaciones arqueológicas de la necrópolis bizantina de Tall as-Sin se efectuaron en 1978, bajo la dirección de A. Mahmoud, Director General de Antigüedades y Museos en Deir ez-Zor en aquella fecha. De esta actuación se nos informa en una breve nota publicada al año siguiente. En ella, el autor se refiere a la excavación de 41 tumbas subterráneas, que él atribuye a la época tardorromana (s. IV d.C.).
En 2003, el Museo de Deir ez-Zor decide intervenir en la necrópolis de Tall as-Sin, debido a la destrucción de varias tumbas con motivo de la construcción de una nueva carretera por parte de la municipalidad de Mazlum. Los trabajos consistieron en la limpieza de las tumbas destruidas y en la excavación de unas 30 tumbas. De cada una de ellas se realizó un plano y una sección longitudinal a escala 1/25.
Dos años después, en 2005, la misión arqueológica hispano-siria coordinada por la Universidad de A Coruña iniciaba, a solicitud de la Dirección General de Antigüedades y Museos de Damasco, el primer estudio sistemático de toda la necrópolis. Para ello, se procedió a la realización de un plano topográfico donde poder ubicar todas las tumbas, distinguiéndose de Oeste a Este tres sectores (A, B y C). Así mismo, se llevó a cabo la numeración correlativa de todas las tumbas excavadas en 1978 y 2003, y de aquellas que habían sido saqueadas durante los últimos años. Se contabilizó un total de 163 tumbas. El equipo de arquitectos realizó planos detallados a escala 1/50 (planta y varios alzados) de todas aquellas tumbas que aún eran accesibles. Por último, se excavó una tumba (la número 163), que a primera vista daba la impresión de haber sido violada.
Tipología de tumbas
El tipo principal consiste en una tumba subterránea o hipogeo íntegramente excavado en la terraza de yeso sobre la que descansa el tell. La tumba posee las siguientes características:
1.- Escalera de acceso, cuyo número de peldaños puede oscilar entre 9 y 5 peldaños
2.- Rellano delante de la puerta.
3.- Una puerta de acceso a la cámara funeraria de pequeño tamaño (altura variable entre 70-50 cm); puede ser adintelada o estar rematada por un arco de medio punto y siempre orientada al este.
4.- Una gran losa de piedra, ladrillo o yeso sellaba la puerta.
5.- Una vez franqueada la puerta solía haber un pequeño escalón para salvar el desnivel existente entre el rellano exterior y el suelo de la cámara.
6.- La cámara funeraria tenía una sala central de forma cuadrangular o rectangular, con una superficie media de cuatro metros cuadrados, y un techo que podía ser adintelado o abovedado. Esta pequeña sala estaba provista de tres arcosolia o nichos sepulcrales, uno frente a la puerta (oeste) y uno a cada lado de ésta (norte y sur). Hasta la fecha, la tumba número 17 es la única que poseía cinco nichos (uno al oeste y dos al norte y sur, respectivamente). En los arcosolia se encontraban los sarcófagos a modo de simples cubetas rectangulares talladas en la roca. La asociación de la sala central con los tres nichos laterales y la escalera de acceso otorgaba al hipogeo una planta cruciforme.
7.- Alguna de las tumbas podía tener una columna o pilar central (por ejemplo la número 151) en la cámara sepulcral, por temor a que cediera el techo, ya que la roca en la que están excavadas es un material muy deleznable.
En Tall as-Sin se ha documentado otro tipo de tumba mucho más sencilla. Ésta consistía en una simple fosa rectangular de unos tres metros cuadrados excavada en el suelo. La fosa estaba provista de uno o dos nichos laterales, que estaban cerrados por una serie de tejas planas o tegulae (de 20 x 40 cm) unidas con yeso. Este modelo de tumba es poco frecuente en la necrópolis.
El ritual
Las tumbas de la necrópolis de Tall as-Sin responden a la práctica funeraria más corriente en la Siria antigua, como es la sepultura colectiva de tipo familiar o asociativo. En efecto, cada uno de los nichos sepulcrales solía albergar el cuerpo de varios difuntos (hasta cuatro esqueletos se han encontrado en algunos casos). En varias tumbas de la necrópolis se ha contabilizado un número total de doce individuos inhumados.
Es probable que en ciertas ocasiones el cuerpo del difunto no se depositara directamente sobre el sarcófago tallado en la roca, sino que éste se introducía primero en un ataúd de madera. Esto explicaría los numerosos clavos y grapas de hierro con restos de madera recuperados en algunos nichos de Tall as-Sin. Se han encontrado, así mismo, algunos fragmentos de tejido, lo que prueba que los fallecidos eran enterrados vestidos. Varios esqueletos conservaban aún restos de cabello en forma de trenza.
Los difuntos solían ir acompañados de objetos personales de extrema sencillez, con la excepción de un pendiente de oro de magnífica factura. En el Museo de Deir ez-Zor se conservan los ajuares funerarios encontrados en las tumbas excavadas durante la campaña de 2003.
Datación
Dado que el estudio de la necrópolis y de los ajuares funerarios de Tall as-Sin se encuentra aún en una fase inicial, resulta difícil ofrecer una cronología precisa de su utilización durante el período bizantino. Hay que tener en cuenta también que se trata de una necrópolis muy extensa, pues entre el sector A (oeste) y el sector C (este) hay una distancia de 600 metros. Entre ambos se encuentra el sector B. A modo de hipótesis, podemos pensar, dada la alta densidad de tumbas excavadas en cada sector (algunas llegan incluso a solaparse por la falta de espacio), que la necrópolis se extendería a lo largo de toda la superficie comprendida entre los sectores A y C. De ser así, la necrópolis de Tall as-Sin podría estar formada por casi un millar de tumbas subterráneas, que pertenecerían a diferentes fases de uso del camposanto de Tall as-Sin entre el siglo VI y comienzos del VII d.C.
Sondeos arqueológicos
La cima: sondeo A
Un sondeo de 5 por 4 m fue realizado en la cima del tell. El objetivo de esta operación era el de establecer una secuencia estratigráfica segura del yacimiento en la zona de mayor potencia arqueológica. Los trabajos realizados han proporcionado 45 unidades estratigráficas diferentes. Las más destacables son las siguientes:
-Varios hornos de pan de diferentes diámetros (40-60 cm): UE 209, 214, 231, 237 y 238.
-Diversas enterramientos en fosa simple, además de otros en una especie de cistas de piedra (UE 203, 208, 212, 213, 215 y 245).
-Tres muros de adobe: un gran muro (UE 218) de adobes de 44 por 42 cm y otros dos de menor tamaño en cotas inferiores (UE 237 y 240).
-Un receptáculo de yeso (UE 233) de 150 por 66 cm, probablemente asociado a a actividades industriales, que debemos poner en relación con grandes jarras (UE 226 y 234) y varias tapaderas de yeso de diferentes tipos (US 228 y 230) encontradas en el mismo nivel.
Se puede concluir que los diferentes niveles documentados en los 6.20 m excavados en el sondeo pertenecen al período bizantino. Lamentablemente, había importantes alteraciones en los niveles superiores (1.50 m) debidas alas tumbas en fosa (¿islámicas?). Sin embargo, los siguientes niveles estaban intactos (posición primaria), por lo que han ofrecido mayor información.
Este sondeo debe ponerse en relación con el otro sondeo realizado por arqueólogos holandeses en Tall as-Sin en 1978 y con la limpieza de una pared que hemos realizado en la pendiente Sur de la colina principal del tell (pequeña operación denominada sondeo D). La conclusión es clara: en los 11 m de potencia arqueológica existente en esta zona del tell, los niveles bizantinos se encuentran directamente sobre los niveles neolíticos (VII milenio a.C.). No existen indicios de otras ocupaciones humanas.
La muralla: sondeos B y C
La ciudad de Tall as-Sin estaba protegida por una muralla de adobe, que aún se identifica con claridad en la topografía del tell. Este sistema defensivo dibujaba en la Antigüedad una ciudad de plano pentagonal. Sin embargo, en la actualidad los sectores sur y oeste de la muralla han desaparecido a causa de la erosión. Por el contrario, los sectores norte, noreste y este de la muralla se conservan en buen estado. El tramo norte de la muralla conserva una longitud de 212 m, mientras que el situado al Este alcanza los 275 m. El tramo noreste es el único que conserva su longitud original (425 m).
El estudio de la topografía nos ha permitido establecer la existencia de tres puertas (una en cada tramo conservado) y una docena de torres (identificables gracias a los pequeños montículos adosados contra el muro defensivo). Una de estas torres medía en planta 4.50 por 6 m. El sistema de defensa se completaba con una especie de foso excavado en la roca, identificable aún sobre el terreno y sobre todo en las fotos aéreas realizadas en 1934 por el francés Poidebard.
Con el objetivo de establecer la datación de la muralla y de sus fases constructivas se realizaron dos sondeos. El sondeo B consistió en una trinchera (23 por 3 m) situado en el punto de conexión de los tramos norte y noreste de la muralla. El sondeo C fue una operación de limpieza en el límite occidental de la muralla septentrional.
El sondeo C nos ha permitido conocer la técnica de construcción del muro de la muralla, que estaba formado por dos muros de adobe yuxtapuestos y construidos sobre una fundación de bloques de basalto. El ancho total de la muralla en este sector era de 3.90 m.
El sondeo B, que se planteó de forma perpendicular a la muralla, nos permitió excavar tanto al interior (UE 150-157) como al exterior (UE 100-117) del muro defensivo. En esta zona la muralla estaba formada también por dos muros de adobe, que se habían construido directamente sobre la roca. La muralla tenía una altura conservada de 3.40 m et una anchura de 3.20 m. Por último, en el perfil Este del sondeo se identificó el paramento en adobe de una torre, que sobresalía 4.20 m con respecto al muro. No hay dudas sobre la datación bizantina de la muralla. No hay indicios anteriores a esta época.
Los niveles 105-114 (arena y grava) encontrados en el exterior de la muralla tienen una pendiente o inclinación hacia el muro. Estos niveles son, al parecer, el resultado de la acumulación de aguas en el foso del sistema defensivo que, por otro lado, erosionaron la
En Tall as-Sin, los trabajos efectuados han mostrado que se trata de una gran ciudad bizantina de 25 hectáreas, fortificada y unida a un canal de navegación (llamado Semíramis) que comunicaba la garganta de Khanuqa con el río Khabur. La extensión de la necrópolis muestra también la importancia de este asentamiento urbano. Creemos que el siglo VI d.C. se correspondería con el máximo desarrollo del cementerio, ya que a esta etapa pertenece la cerámica encontrada en los dos sondeos (B y C) realizados en la muralla de la ciudad durante la campaña de 2005. Y no hay ninguna duda sobre la contemporaneidad entre ciudad y necrópolis. El final del asentamiento de Tall as-Sin, y por tanto el de su necrópolis, debemos situarlo en el primer cuarto del siglo VII d.C., coincidiendo con las guerras contra los persas sasánidas y los árabes, que afectarán a la integridad de la Siria bizantina. La derrota bizantina del río Yarmuk, en 636 d.C., y la toma de Cesarea de Capadocia, tres años después, son hechos que enmarcan la conquista de Siria por las tribus árabes del Islam durante el reinado del emperador Heraclio.
Equipo 2005
Dr. Juan-Luis Montero, director español
Lic. Shaker al-Shbib, director sirio
Dr. Francisco Caramelo, historiador
Dr. Jordi Vidal, historiador
Dr. Ignacio Márquez, epigrafista
Lic. Cruz Sánchez, arqueólogo
Lic. Wafa Roustom, arqueólogo
Lic. Hamam Sa’ad, arqueólogo
Lic. Alicia Torija, arqueólogo
Lic. Luna al-Ali Alhwij, arqueólogo
Dr. José Luis Lerma, topógrafo
Dipl. José Miguel Gaspar, topógrafo
Lic. Neus Vilalta, arquitecto
Lic. Patricia Cruzans, arquitecto
Dipl. Juan Antonio García, arquitecto
Dipl. Eloy Taboada, fotógrafo |